La posición doctrinal de Oansa se enfoca en el evangelio de la gracia. La salvación es un regalo de Dios al hombre, la cual él puede simplemente aceptar por fe o rechazar. La muerte de Jesucristo en el Calvario hace más de 2000 años es la obra completa que hace posible la reconciliación del hombre con Dios. El hombre no necesita más que aceptar por fe el sacrificio de expiación sustitucional de Jesucristo para recibir la vida eterna. Una vez que el individuo acepta el regalo de Dios de salvación, puede estar seguro que Dios no cambiará de idea. En el mismo sentido que nadie se merece ni puede “comprar” su salvación por hacer el bien, tampoco puede perder su salvación por cualquier cosa que haga, no importa cuán mala sea. Aunque la vida de ese creyente no sea fructífera, su salvación está asegurada.
Creemos que hay un solo Dios que existe eternamente y se revela a sí mismo en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada uno tiene la misma naturaleza, atributos y perfecciones y son dignos de la misma adoración y confianza. (Mateo 3:16-17, 28:19; Juan 1:1-2, 14, 10:30, 14:15-17, 1 Corintios 8:6; 2 Corintios 13:14) Creemos en Dios como absoluto y único creador y sustentador del universo, y que esa creación existe de la nada por el mandato divino y no a través de un proceso evolutivo. (Génesis 1:1; Juan 1:3; Hechos 17:24-25) Creemos que Dios, en su voluntad soberana y por su amor para con la humanidad, envió a Cristo al mundo para salvar a los pecadores. (Juan 3:16; 1 Timoteo 1:15; 1 Juan 4:14).
Creemos que Jesucristo fue totalmente Dios encarnado y totalmente hombre, nacido de una virgen, que Él vivió una vida sin pecado en la que enseñó y realizó obras poderosas, señales y prodigios exactamente como está revelado en los cuatro evangelios. Creemos que Él fue crucificado, derramó su sangre y murió para pagar el castigo por nuestros pecados y resucitó corporalmente de entre los muertos al tercer día. Cuarenta días después, ascendió a la diestra del Padre donde Él es la cabeza de la iglesia e intercede por los creyentes. Desde allí Él regresará de nuevo de manera personal, corporal y visible a esta tierra para establecer su Reino milenial (Isaías 7:14, 9:6; Hebreos 1:1-2; 7:25; Lucas 1:30-35; Efesios 4:8; Juan 1:1-5, 10-14, 14:3; Colosenses 2:9; 1 Corintios 15:3-4; Hechos 1:3, 11; Apocalipsis 20:4)
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“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” II Timoteo 2:15
Obedecer la gran comisión por medio de la evangelización de la juventud del mundo y sus familias. Guiar a la juventud del mundo a llevar vidas de servicio para el Señor, por medio de instrucción de la doctrina fundamental basada sólidamente en la Biblia. Edificar a la iglesia cristiana proporcionando oportunidades para creyentes, jóvenes y adultos-de crecer espiritualmente y desarrollar su liderazgo.
Creemos que el Espíritu Santo es una persona y es Dios, por lo que posee todos los atributos divinos. Él convence de pecado, regenera, mora, bautiza y sella a todos los creyentes al momento de su salvación, y los llena en respuesta al sometimiento con el propósito de conformarlos a la imagen de Cristo. (Juan 3:5; 16:7-11; Efesios 1:13, 4:30, 5:18; 1 Corintios 6:19, 12:13).
Creemos que la Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, es divinamente inspirada, por lo que es inerrante en los manuscritos originales y preservada por Dios en su inspiración verbal y plenaria. Por lo tanto, es la norma divinamente autoritativa para cada época y cada persona. (Mateo 5:18; 1 Corintios 2:13; 2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:21).
Creemos que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, pero por el pecado de Adán, la raza humana cayó, heredó una naturaleza pecaminosa y fue separada de Dios. Creemos que cada ser humano es moralmente corrupto, y que es absolutamente incapaz de hacer algo en sí mismo para remediar su condición perdida. (Génesis 1:26-27; Romanos 1:18, 3:23; 5:12; Efesios 2:1-3, 12).
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